La causa por el fallecimiento de Thiago Altamirano, el niño de dos años ocurrido el 22 de junio en Salta, presenta un nuevo giro al concedérsele la prisión domiciliaria a la madre, de 19 años e imputada por homicidio agravado por el vínculo, medida que la Fiscalía apelará de inmediato. Durante la misma audiencia, se prorrogó la preventiva de su pareja de 32 años, señalado como el autor material de las maniobras de asfixia.
El juez Antonio Pastrana basó su decisión en que la conducta omisiva de la madre podría considerarse culposa, reavivando el debate judicial en la provincia. El menor había ingresado sin vida al hospital con signos de violencia, evidenciando además demoras burocráticas previas en la justicia local que no previnieron el desenlace.
El caso evoca precedentes nacionales sobre protección de la infancia, como el de Lucio Dupuy, mientras el proceso entra en una etapa de revisión en tribunales de alzada para definir la situación procesal de la imputada.