El abogado salteño, que cumplía una pena de prisión perpetua por el brutal asesinato de su esposa Mercedes Kvedaras, se habría quitado la vida en el pabellón K.
En un giro drástico y definitivo para uno de los casos policiales más impactantes de los últimos años, José Eduardo “Jota” Figueroa fue hallado sin vida este lunes en el Servicio Penitenciario de Villa Las Rosas. El hombre, de profesión abogado, había sido condenado a la pena máxima hace apenas unos meses por el femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras, cometido en el exclusivo barrio privado El Tipal.
El macabro hallazgo se produjo durante la jornada de hoy, cuando los guardiacárceles de la Unidad Penitenciaria N° 1 realizaban la ronda de rutina en el pabellón K. Al ingresar a la celda del recluso, confirmaron que ya no presentaba signos vitales. Las primeras hipótesis del Servicio Penitenciario sugieren de forma preliminar un suicidio. De hecho, fuentes cercanas a la institución revelaron que Figueroa arrastraba un cuadro de profundo estado depresivo que se había agudizado tras confirmarse su encierro definitivo.
Una condena a perpetua que quedó trunca
Figueroa había recibido la sentencia a prisión perpetua el pasado jueves 30 de abril. La Justicia salteña lo halló culpable del asesinato de Kvedaras, un crimen que conmovió a toda la provincia por la saña del ataque y el entorno donde ocurrió. Tras pasar los primeros meses en la Alcaidía General, su posterior traslado a Villa Las Rosas parecía marcar el inicio de una larga estadía tras las rejas. Sin embargo, su historia penal terminó hoy de forma abrupta.
En el penal ya trabaja la fiscalía penal de turno, que ordenó el resguardo de la celda y el traslado del cuerpo a la morgue judicial. Las autoridades judiciales buscan esclarecer los pormenores del deceso, determinar si fallaron los protocolos de vigilancia sobre internos con tendencias depresivas y dictaminar científicamente la causa de muerte de quien fuera el autor de uno de los femicidios más resonantes del último tiempo.