Salta, de zona de tránsito a depósito de drogas: el peligroso ascenso de la región en la cadena del narcotráfico

Locales18/08/2026Periodismo AnimalPeriodismo Animal
La realidad del narcotráfico en el norte argentino ha completado una mutación alarmante. El reciente desmantelamiento de una megabanda criminal en la provincia encendió las alertas de las autoridades judiciales y federales, confirmando que la región ha subido un escalón crucial y complejo en la estructura delictiva internacional: Salta ya no es solo una provincia de paso para las sustancias ilegales, sino un centro estratégico de acopio masivo.
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El quiebre en el diagnóstico quedó sellado tras las declaraciones del fiscal general Eduardo Villalba, quien tras los últimos operativos gubernamentales resumió la problemática con una frase contundente: “Antes éramos tránsito de droga; ahora también somos acopio”. Estas palabras exponen un cambio de paradigma donde las organizaciones criminales ya no se limitan a cruzar la frontera, sino que consolidan depósitos permanentes para enfriar y redistribuir la mercancía a gran escala.
El caso que encendió las alarmas
La confirmación judicial de este fenómeno llegó con la caída de una red narcocriminal liderada por Ramón Esteban Figueroa. La investigación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y la Unidad Fiscal Salta determinó que la banda no operaba de manera improvisada. Almacenaban cargamentos provenientes de Orán y La Quiaca en un domicilio residencial del barrio Los Álamos, en la localidad de Cerrillos.
Los investigadores estiman que en esa vivienda se llegó a centralizar hasta media tonelada de cocaína. Desde ese punto de resguardo, la droga se movilizaba de forma fraccionada hacia talleres mecánicos locales para ser acondicionada en dobles fondos de vehículos antes de emprender su destino final hacia las provincias del sur del país.
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El Valle de Lerma en la mira
El uso del territorio salteño como base logística se evidencia en la proximidad de los hallazgos. A pocos kilómetros de la vivienda de Cerrillos, las fuerzas de seguridad detectaron un galpón sobre la autopista de Circunvalación Oeste —a la altura del acceso a Rosario de Lerma— vinculado a un camión cisterna que transportaba 446 kilos de cocaína interceptado en Santiago del Estero. Solo en esa zona geográfica, las organizaciones criminales lograron acopiar cerca de una tonelada de estupefacientes en un período de pocas semanas.
Este ascenso en la cadena logística implica un despliegue financiero sofisticado. Las pesquisas demostraron que la banda utilizaba vehículos robados en Buenos Aires como moneda de cambio para pagar a los proveedores de la frontera, cerrando un circuito comercial ilícito que requiere de estructuras locales estables y diversificadas.
La mutación de Salta de un pasadizo fronterizo a un gran depósito de estupefacientes plantea un desafío inédito para la seguridad federal. El control ya no solo debe enfocarse en los límites internacionales o en las rutas transitadas, sino en los entramados urbanos y rurales que las mafias adoptaron como su nueva base de operaciones en el Cono Sur.
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