El Chagas ya no es una problemática exclusiva del ámbito rural latinoamericano. Hoy, la enfermedad se ha globalizado debido a la expansión de las fronteras silvestres y la migración, lo que plantea la necesidad urgente de diagnósticos tempranos, testeos gratuitos y un abordaje integral que supere las barreras del desconocimiento.
Así lo explicó la Dra. Carolina Carrillo, investigadora del CONICET e integrante del Grupo ¿De qué hablamos cuando hablamos de Chagas?, en una entrevista exclusiva con Periodismo Animal. Este colectivo, que nació hace 15 años, trabaja bajo la premisa de que el Chagas es un problema con múltiples aristas que requiere de una mirada diversa. "Es un grupo muy diverso con distintos recuerdos y perspectivas que podemos sumar a una problemática con tantas aristas", señaló la científica.
Un escenario global y complejo
Históricamente, el Chagas se localizaba de forma casi exclusiva en las zonas rurales de Latinoamérica. Sin embargo, el escenario cambió de manera drástica. En el año 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al Chagas como una enfermedad globalizada, impulsada por el avance de la humanidad sobre las fronteras silvestres y la exportación del parásito a través de vías como la donación de sangre.
Esta expansión territorial ha llevado la problemática a lugares impensados en el pasado. En la actualidad, existen asociaciones de personas afectadas por el Chagas en países europeos como Suiza y Alemania. A raíz de esta internacionalización, Carrillo destaca que ahora "hay un poco más de atención y aporte económico para el estudio y un tratamiento por parte de la industria de los laboratorios".
Pese a este avance en el interés científico, la investigadora advierte que la enfermedad sigue siendo sumamente compleja de combatir en el plano médico, ya que "es difícil de atacar o prevenir con vacunas y tratamientos". Si bien aclaró que las fumigaciones continúan siendo "una herramienta súper valiosa para controlar la población de vinchucas" (los insectos vectores), el control ambiental es solo una parte de la solución.
La deuda del diagnóstico temprano
El verdadero cuello de botella en la lucha contra el Chagas se encuentra en la detección temprana. La investigadora del CONICET hizo especial hincapié en la urgencia de garantizar los testeos en las poblaciones más vulnerables al contagio por vía maternal: las mujeres embarazadas, los recién nacidos y los niños.
El panorama actual presenta graves fallas en los controles preventivos obligatorios. Carrillo denunció que el testeo que debería realizarse por ley al ingreso de la escuela primaria no se está llevando a cabo. A esto se suma una profunda falta de información pública: la mayoría de los adultos desconoce por completo que puede acceder a un testeo de forma totalmente gratuita en el sistema de salud.
La diferencia entre detectar la enfermedad a tiempo o ignorarla es, literalmente, un asunto de vida o muerte. "Un niño que tiene un diagnóstico puede recibir un tratamiento y curarse; el que no tiene diagnóstico, en su etapa adulta puede contraer enfermedades cardiológicas graves", concluyó Carrillo, remarcando que visibilizar el Chagas y exigir los controles correspondientes es el camino más efectivo para ganarle terreno a la enfermedad.