"Anomia boba" y leyes nacidas de la tragedia: la dura radiografía de la seguridad vial argentina

Entrevista25/08/2026Periodismo AnimalPeriodismo Animal
La seguridad vial en Argentina sigue siendo una materia pendiente, marcada por leyes que nacen de las tragedias, falta de educación en las aulas y un comportamiento social que roza la "anomia boba". Así lo analizó el Dr. Osvaldo Aymo, experto en Gestión y Dirección de la Seguridad Vial por la Universidad Europea de Madrid y ex subsecretario de seguridad vial de la municipalidad de Santa Fe, en una entrevista exclusiva con Periodismo Animal.
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A continuación, presentamos la crónica de una problemática estructural que va mucho más allá de los controles en las rutas.
Leyes que nacen del dolor y la reacción
La historia de la legislación vial en nuestro país demuestra que el Estado suele correr detrás de las emergencias en lugar de prevenirlas. Según explica el especialista, la Ley de Tránsito de 1995 no fue el resultado de una planificación abstracta, sino que "surge después de una gran tragedia vial en 1993".
Este patrón de "reacción ante el espanto" se repitió más tarde. "En 2007, tras la tragedia de Santa Fe, se empieza a modificar y concluye en la actual ley de tránsito nacional, creándose la Agencia Nacional de Seguridad Vial y el Consejo Consultivo", recuerda Aymo. Sin embargo, las leyes por sí solas no salvan vidas si no se aplican en la base de la sociedad. En ese sentido, el experto lanzó una dura advertencia sobre el sistema educativo: "La educación vial no está incluida en la currícula de la escuela, pese a que lo estipula la Ley de muchas provincias".
El debate global del Alcohol Cero
Al abordar la tolerancia de alcohol al volante, una discusión siempre vigente en la agenda pública, Aymo aportó una perspectiva internacional para relativizar los enfoques punitivos absolutos. El experto señaló el contraste normativo global al recordar que "Inglaterra es el único país que permite 0,8 de alcohol en sangre", demostrando que las culturas viales abordan el riesgo de maneras muy diversas a nivel administrativo.
Las tres caras de la anomia argentina
El punto más crítico de la entrevista radicó en el análisis del comportamiento ciudadano. Para el Dr. Aymo, el caos del tránsito es el reflejo de una sociedad atravesada por tres tipos de anomias (el desprecio o falta de respeto por las normas):
  • La anomia del beneficio: Se da cuando "el ciudadano que no respeta la norma obtiene un beneficio". Es el conductor que dobla en infracción para ganar dos minutos, priorizando su comodidad sobre la vida ajena.
  • La anomia del rechazo histórico: Ocurre cuando "la sociedad no respeta la norma porque fue instituida por un gobierno no democrático", un sesgo cultural donde se confunde la autoridad legítima del orden vial con el autoritarismo.
  • La anomia boba: El experto calificó bajo este concepto directo a "la anomia del tránsito". Es aquella donde la infracción no beneficia a nadie y, por el contrario, perjudica a todos los actores por igual, destruyendo la convivencia en el espacio público de forma absurda.
La radiografía del experto deja un mensaje claro: mientras las aulas sigan vacías de contenido vial y las normas se perciban como un obstáculo a esquivar en lugar de un pacto para salvar vidas, las rutas argentinas seguirán pagando el costo de la imprudencia.
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