Cafayate: Recuperar el bosque tras el incendio forestal llevará más de una década

Entrevista20/08/2026Periodismo AnimalPeriodismo Animal
El fuego transformó el paisaje de Cafayate el pasado mes de junio, dejando una huella de cenizas donde antes vibraba el bosque nativo. El desastre ambiental, que afectó un total de 230 hectáreas, activó las alarmas de la comunidad científica. En una entrevista exclusiva con Periodismo Animal, el doctor Martin Boullhesen, investigador del CONICET especializado en el impacto ambiental por incendios forestales, analizó las graves consecuencias del siniestro y detalló los planes urgentes para la reconstrucción del ecosistema.
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"Más de 200 hectáreas de bosque nativo se incendiaron en Cafayate", indicó el especialista para dimensionar la magnitud del evento. Boullhesen, quien dedicó su línea de investigación a esta problemática, visitó recientemente el terreno afectado para evaluar los daños de primera mano. "Hace dos semanas fui en persona para conocer la zona. Hay algunos árboles que siguen en pie pero se puede rehabilitar no recuperar el estado primario", advirtió con cautela.
La pérdida de biodiversidad es uno de los puntos más críticos y dolorosos tras el paso de las llamas. "Muchos animales mueren, muchos pueden intentar escapar pero necesitan un refugio. La mayoría de los afectados son los insectos y los anfibios", explicó el biólogo, remarcando la vulnerabilidad de las especies que no logran huir a tiempo o que se quedan sin hábitat para subsistir. El panorama actual es desolador: "Hoy en esas hectáreas no hay nada, es un desierto".
Ante esta emergencia, la intendencia local impulsó acciones para recuperar los bosques, abriendo el espacio a la ciencia. El equipo liderado por Boullhesen respondió con determinación. "Este años hubo un incendio grande y dramático en Cafayate. Desde la intendencias se impulsaron distintas acciones para recuperar los bosques. Presentamos tres propuestas de investigación y restauración", señaló.
El camino hacia la sanación de la tierra requerirá paciencia y una estrategia por etapas. El investigador del CONICET aclaró que "restaurar la zona es un proceso largo y lento. No sé puede volver al estado original. Puede llevar 10, 15 años". La estrategia científica contempla una intervención gradual: "Plantar otro tipo de plantas para recuperar el suelo y el algarrobo luego".
Las tres propuestas presentadas por los especialistas buscan abordar la problemática desde diferentes ángulos científicos y de conservación:
  • Restauración de bosque con especialistas: Un plan de reforestación asistida y manejo del suelo diseñado por expertos en ecología.
  • Grabadores digitales automatizados: Tecnología para analizar el ruido de los bosques para cuantificar la diversificación del sonido a más más especies, lo que permitirá monitorear el retorno de la fauna de forma no invasiva.
  • Protección de la fauna endémica: Acciones orientadas a una lagartija única que habita en los medanos de Cafayate para revalorizar, resguardando una especie clave de la región.
Además de los desafíos naturales, el proyecto se enfrenta a presiones humanas sobre el territorio quemado. El científico reveló que "hubo algunas intenciones de urbanización y compra de tierras", un fenómeno que suele amenazar a las áreas protegidas tras los incendios y que obliga a las autoridades a blindar el suelo para su exclusiva recuperación ecológica.
A  pesar de la gravedad de la situación, el llamado a la acción pública abre una ventana de esperanza para los valles calchaquíes. "Por eso celebramos el llamado para generar acciones", concluyó Boullhesen, enfatizando que el compromiso conjunto entre la ciencia, el municipio y la sociedad será el único motor capaz de devolverle la vida a un bosque hoy convertido en desierto.
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