En el marco del Mes Mundial del Alzheimer, la concientización sobre el deterioro cognitivo se vuelve una prioridad para la salud pública. Históricamente, las patologías neurodegenerativas han estado rodeadas de un manto de desconocimiento; hace 30 o 40 años, la información disponible para la comunidad era sumamente escasa. Hoy, el panorama ha cambiado, permitiendo poner el foco en la prevención y en la identificación de las primeras señales de alerta.
"Las enfermedades neurológicas son más propensas a mayor edad", explico en diálogo con Periodismo Animal la Doctora Gabriela Vigo, Jefa del Servicio de Neurología del Hospital San Bernardo (HSB). De acuerdo con la especialista, es a partir de los 65 años cuando suelen aparecer de forma más frecuente los síntomas asociados a este tipo de padecimientos.
Señales de alerta y el valor del tiempo
El síntoma inicial más reconocible se vincula con los problemas de memoria, manifestados a través de olvidos cotidianos cada vez más reiterados. Sin embargo, existen otras conductas que deben encender las alarmas familiares. La desorientación o pérdida tiempo-espacial es un indicador sugestivo: si bien puede ocurrir de manera aislada, cuando este comportamiento se repite en el tiempo se transforma en una alerta inequívoca que exige una consulta médica inmediata.
El camino hacia el diagnóstico
El proceso para determinar si un paciente padece Alzheimer requiere un abordaje integral. En una primera instancia, en el ámbito local se realizan estudios de imágenes, análisis de laboratorio y una evaluación neurocognitiva detallada. Para los casos que requieren una validación definitiva, existen estudios confirmatorios de alta complejidad en Buenos Aires, donde se cuenta con aparatología y máquinas específicas diseñadas exclusivamente para determinar esta enfermedad con absoluta precisión.
Mitos, genética y tratamientos actuales
Uno de los mitos más frecuentes está asociado a la herencia directa. La Dra. Vigo aclara que, si bien existen formas genéticas de la enfermedad, estas son sumamente minoritarias y solo representan el 1% del total de los casos diagnosticados.
Respecto a las alternativas terapéuticas, la jefa del servicio del HSB advierte de manera realista sobre el estado de la ciencia médica actual: "No se ha logrado aún un tratamiento que cure esta enfermedad". Por este motivo, las medicaciones que se administran en la actualidad tienen un carácter sintomático. Su principal objetivo es mejorar la función cognitiva del paciente y ralentizar el avance de la patología, buscando preservar la calidad de vida de la persona el mayor tiempo posible.