En un movimiento clave de su agenda internacional, una delegación de la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) fue recibida en una audiencia privada en la Santa Sede por el Papa León XIV. Durante el encuentro, los referentes gremiales expusieron un crudo diagnóstico sobre la realidad socioeconómica que atraviesa la Argentina.
Los dirigentes sindicales entregaron al Sumo Pontífice un informe detallado que refleja la caída de la actividad económica, la destrucción de puestos de trabajo y el marcado deterioro del salario real. Asimismo, manifestaron su profunda inquietud por la situación previsional de los jubilados y la necesidad de frenar las reformas laborales impulsadas en el Congreso.
Por su parte, el Papa León XIV escuchó las demandas del sindicalismo argentino y respaldó la necesidad de mantener activos los canales de diálogo como herramienta fundamental para preservar la paz social en el país. Tras la reunión, la comitiva calificó la gestión en el Vaticano como un paso altamente positivo.