El colapso de la aerolínea low cost Flybondi ya no es solo un problema de demoras operativas, sino una crisis financiera de dimensiones alarmantes que amenaza con arrastrar a decenas de proveedores locales e internacionales. El descalabro económico, bajo la conducción del fondo corporativo administrado por Leonardo Scatturice, expone un estado de cesación de pagos crónico que se traduce en un tendal de deudas impositivas, comerciales y financieras que la Justicia se niega a penalizar.
La ruta del dinero fantasma: $463 millones en cheques rechazados
La cara más visible de la insolvencia de la compañía quedó registrada de forma oficial en las bases de datos de deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Durante el mes de julio, Flybondi emitió tres cheques rechazados por falta de fondos por una suma total que asciende a los $463 millones.
Lejos de tratarse de un tropiezo financiero temporal, el historial de la aerolínea muestra un deterioro estructural profundo. Desde marzo, la Central de Deudores mantiene a la empresa sepultada en la Situación 5, la calificación crediticia más peligrosa del sistema financiero. Esta categoría está reservada de forma estricta para aquellas deudas consideradas “irrecuperables”, con moras e incumplimientos bancarios que superan el año de antigüedad.
El tendal de acreedores: Hoteles, snacks y logística
El pasivo acumulado por la empresa golpea con fuerza a prestadores de servicios de diversos rubros, quienes se debaten entre la quiebra de sus propios negocios y la vía judicial para intentar cobrar:
El Hotel Presidente: Es el acreedor individual más afectado dentro de la plaza local. El establecimiento hotelero porteño reclama formalmente una deuda superior a los $600 millones en concepto de servicios de alojamiento y logística brindados a las tripulaciones de la aerolínea que jamás fueron abonados.
Abastecimiento suspendido: La firma proveedora de los snacks y refrigerios que se comercializaban a bordo de las aeronaves decidió cortar de forma total los suministros. La drástica medida se tomó luego de que la aerolínea acumulara facturas impagas que, al sumarse los intereses punitorios, superan los $13,4 millones.
Cuentas embargadas: La prestadora de almacenamiento y logística Flowbox es una de las pocas que logró un avance en los tribunales, obteniendo una orden de ejecución para embargar de forma preventiva fondos de Flybondi por hasta $20,4 millones en sus cuentas del Banco Santander.
La pesadilla del leasing: Aviones retenidos por deudas en dólares
A nivel internacional, el pasivo es todavía más asfixiante. La empresa arrastra deudas estimadas en 25 millones de dólares con las compañías dueñas de los aviones bajo la modalidad de leasing (alquiler con opción a compra). Al no recibir los cánones mensuales correspondientes, los proveedores internacionales congelaron el uso de las aeronaves. Este millonario rojo en divisa extranjera es la causa real por la cual Flybondi mantiene prácticamente toda su flota en tierra, lo que desencadenó la cancelación masiva de más de 100 vuelos en apenas una semana y la parálisis total de sus rutas hacia el norte del país.
El costo social del pasivo
La bola de nieve financiera también impacta de lleno en el eslabón más débil: los trabajadores. Tras el traspaso del control de la empresa en junio de 2025, la firma ejecutó más de 40 despidos y suspensiones. Hoy, decenas de extrabajadores denuncian penalmente que Flybondi ha incumplido con los pagos pactados en los acuerdos de retiros voluntarios, congelando indemnizaciones que llevan meses de atraso mientras los directivos argumentan una absoluta falta de liquidez en las cuentas corporativas.