La industria avícola regional vive un momento de expansión sin precedentes, impulsada por un cambio radical en los hábitos alimenticios de la población. En una entrevista exclusiva con Periodismo Animal, Juan Kutula, presidente de la Cámara de Productores Avícolas y el mayor productor de huevos de Salta, analizó el panorama actual de un sector que combina volúmenes de producción históricos con precios altamente competitivos para el consumidor.
Producción masiva y expansión territorial
La escala alcanzada por la actividad en el norte argentino es monumental. Actualmente, los establecimientos locales logran una producción de 1,5 millones de huevos por día. Esta enorme capacidad no solo permite cubrir la demanda de la provincia, sino también consolidar a Salta como un nodo logístico clave que abastece de forma constante a las plazas de Catamarca, Tucumán y Buenos Aires.
Según Kutula, la distribución geográfica de este alimento no se ve afectada por las distancias. "Hoy en día es mínima la incidencia que tiene el costo del flete por maple de huevo", explicó el directivo, derribando el mito de que los costos de transporte asfixian la competitividad regional hacia el resto del país.
Auge del consumo y caída de precios
El principal motor de este fenómeno es el drástico incremento en la demanda interna. "El crecimiento del consumo en los últimos 3 años ha sido impresionante", destacó el titular de la cámara. Sin embargo, este vertiginoso ritmo productivo generó un escenario comercial complejo: "Estamos con un exceso de oferta que generó que baje el precio".
Para el consumidor de a pie, este desfase entre la oferta y la demanda representa una oportunidad económica única. El mercado ofrece actualmente valores de venta muy accesibles en comparación con otras fuentes de alimento:
Por cajón: El contenedor de 360 unidades se comercializa a un valor aproximado de $45.000 pesos.
Por bandeja: El maple o bandeja se consigue en los comercios a un rango de entre $3.500 y $4.000 pesos.
Un hito histórico: Argentina supera a México
El cambio cultural respecto al valor nutricional de este producto es total. Kutula recordó que en el año 2001 el consumo promedio anual en el país era de apenas 200 huevos por habitante. La evolución hacia este año 2026 muestra una cifra abrumadora de 420 huevos por habitante al año.
Este crecimiento vertical modificó el tablero internacional. "Somos los primeros consumidores mundiales de huevos; el último año superamos a México", afirmó Kutula de manera categórica. Los argumentos detrás de esta elección masiva son tanto económicos como biológicos, sintetizados por el empresario en una definición contundente: el huevo se mantiene indiscutiblemente como "la proteína más barata y de mejor calidad" a la que puede acceder la población.