
Hoy, 4 de cada 10 trabajadores se encuentran fuera del sistema y no están cubiertos por la legislación laboral, impositiva ni por la seguridad social. El dato surge de un informe elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que estima que el empleo informal alcanza al 43% de la fuerza laboral.

Según consignó el estudio, la tasa de informalidad asalariada a fines de 2025 es prácticamente idéntica a la registrada en el segundo trimestre de 2008. En la serie histórica que contabiliza desde 2003, el problema no solo no logró reducirse de manera estructural, sino que se mantiene en niveles elevados. De hecho, el valor actual se ubica 1,5 puntos porcentuales por debajo del máximo registrado desde entonces, con la única excepción del salto transitorio que se produjo durante la pandemia.
Los datos también muestran que la informalidad no está concentrada únicamente en los trabajadores más jóvenes, sino que atraviesa al núcleo del mercado laboral. Las personas de entre 25 y 44 años representan el 48,5% del total, es decir, casi la mitad de los trabajadores informales del país. En ese mismo grupo, la tasa alcanza el 42,2%, lo que confirma que el problema no está en los márgenes del empleo, sino en su segmento más activo.
Entre los jóvenes de 16 a 24 años, sin embargo, la situación es todavía más crítica. La informalidad llega al 67,4% en el tercer trimestre de 2025, lo que implica que casi 7 de cada 10 asalariados jóvenes trabajan sin aportes ni cobertura. El dato no solo refleja dificultades para acceder al empleo formal, sino también un problema estructural de inserción laboral que se arrastra desde hace años.
La distribución por género es apenas desigual: los hombres constituyen el 54,6% de los informales, frente al 45,4% de mujeres. En tanto, la mayoría de los trabajadores informales presenta un nivel educativo medio: 45,2% tiene estudios secundarios completos o universitarios incompletos y otro 45% secundarios incompletos. Solo el 9,7% ha finalizado la universidad.
Por tamaño de empresa, el 76% de los informales trabaja en empresas de hasta cinco personas, mientras que solo el 9,7% lo hace en organizaciones de más de cuarenta empleados, lo que resalta la relevancia de las microempresas en el entramado informal argentino.
Más del 70% de los trabajadores jóvenes del rubro construcción no tiene aportes ni cobertura (Foto cortesía Crónica Vasca).
La distribución geográfica exhibe que Gran Buenos Aires agrupa el 52,6% de los casos de informalidad, seguido por la región pampeana (20,8%) y el Noroeste argentino (11,5%). Esto evidencia que el problema se encuentra principalmente en el centro productivo nacional.
Desde la perspectiva sectorial, el comercio es el ámbito con mayor cantidad de empleos informales, con un 29,8% del total, mientras que construcción (14,2%), servicio doméstico (11,2%) e industria (11,6%) también concentran amplios segmentos. Estos rubros dependen fundamentalmente del trabajo presencial en estructuras de menor formalización.
La incidencia según categoría ocupacional muestra variaciones: entre asalariados la tasa es del 36,3%, los trabajadores por cuenta propia alcanzan un 63,4% y los patrones un 28,7%. A pesar de estos diferenciales, los asalariados representan el 60,4% del empleo informal en virtud de su peso en el empleo total (71,5%).




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