En un operativo conjunto de alta complejidad, la División Homicidios de la Policía de la Ciudad detuvo en las últimas horas a Renato Iván Tabella, un joven cordobés de 27 años acusado de ser un presunto asesino serial y doble femicida. El sospechoso fue cercado en la habitación 108 de un hotel ubicado en la calle Presidente Perón al 1500, en el barrio porteño de San Nicolás, donde se escondía tras haber cometido dos brutales crímenes en menos de una semana.
La investigación penal, coordinada entre la justicia de Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires, logró conectar de forma directa el asesinato de dos jóvenes mujeres bajo un mismo y escalofriante modus operandi. Al momento de ser arrestado, Tabella no ofreció resistencia. Las autoridades secuestraron en el lugar dos teléfonos celulares, chips telefónicos, dinero en efectivo y documentación personal que confirma su procedencia de la provincia de Córdoba.
Un patrón criminal idéntico
El raid delictivo que encendió las alarmas de los investigadores comenzó en la ciudad de Córdoba con el hallazgo del cuerpo de Daniela Villalba, de 29 años, en su departamento del barrio Cofico. El cadáver presentaba múltiples heridas de arma blanca en el cuello y los brazos, y se encontraba cubierto con una sábana. Pocos días después, una escena idéntica se repitió en un departamento de alquiler temporario de la calle Libertad, en el barrio porteño de Retiro, donde fue encontrada sin vida Tatiana Micaela Fernández, de 27 años.
Los peritos criminalísticos determinaron que el agresor contactaba a las víctimas —quienes se desempeñaban como trabajadoras sexuales— a través de aplicaciones de citas bajo el seudónimo de "Iván". En ambos casos, tras cometer los crímenes, el asesino cerraba la puerta de los inmuebles con llave y se llevaba los teléfonos celulares de las mujeres con la aparente intención de borrar cualquier rastro de la vinculación digital previa.
El rastro tecnológico que lo entregó
La clave para resolver el caso y geolocalizar al sospechoso fue un grave error del propio Tabella. Tras el primer homicidio, encendió el dispositivo móvil robado a Villalba, lo que permitió que impactara en una antena de la zona sur cordobesa e identificara su verdadera identidad.
A partir de ese momento, los investigadores rastrearon de forma remota su línea telefónica activa mientras se trasladaba en micro hacia Buenos Aires. El entrecruzamiento de datos en tiempo real confirmó que el sospechoso estuvo presente exactamente en la misma franja horaria y coordenadas donde fue asesinada la segunda víctima en Retiro.
Situación procesal y el pedido de femicidio
En Córdoba, la causa se encuentra bajo la órbita del fiscal de instrucción Pablo Camacho. Si bien la imputación inicial es de homicidio simple, los abogados querellantes que representan a la familia de Daniela Villalba adelantaron que exigirán formalmente el cambio de carátula a femicidio, figura que contempla la pena de prisión perpetua.
Por su parte, la justicia de instrucción de la Ciudad de Buenos Aires avanza con las pericias en torno al crimen de Fernández. Ante la gravedad del comportamiento repetitivo del acusado, los Ministerios de Seguridad de ambas jurisdicciones no descartan que Tabella pueda estar implicado en otros ataques o intentos de homicidio bajo la modalidad de un asesino serial, por lo que se ordenó revisar de forma urgente los archivos de casos no resueltos con características similares en todo el país.