
Fuertes declaraciones: Lisandro Martínez disparó contra la dirigencia del United luego de la derrota en Champions
Deportes15/10/2026
Periodismo AnimalLa crisis deportiva que arrastra el Manchester United dinamitó su propia interna tras la dolorosa caída 2-0 ante Atlético de Madrid por la fase de liga de la UEFA Champions League: Lisandro Martínez rompió el protocolo institucional, estalló frente a los micrófonos y apuntó sin filtros contra la falta de ambición de la dirigencia y las decisiones del director deportivo Jason Wilcox. Las declaraciones del campeón del mundo provocaron un terremoto mediático en Inglaterra, despertaron la furia de glorias históricas como Wayne Rooney y obligaron al propio defensor a emitir un comunicado de urgencia para intentar apagar el fuego en el vestuario.
El desencadenante fue una producción sumamente deslucida en suelo español, donde el elenco inglés se vio superado desde el primer minuto con el gol de Pablo Barrios, sufrió la expulsión de Leny Yoro a los 74' y terminó sentenciado por el tanto de Ademola Lookman. Lejos del habitual discurso componedor, el zaguero entrerriano expuso las carencias del proyecto: "La actuación fue muy pobre. Sinceramente, espero más; espero más de nuestro director deportivo. No tenemos la mejor plantilla en comparación con otros equipos de élite y si no cambian, la próxima temporada va a ser un gran problema", sentenció ante la transmisión.
Martínez además desmarcó del derrumbe al entrenador Michael Carrick, focalizando el problema en la estructura gerencial: "Es muy fácil caerle siempre a los entrenadores y a los jugadores, pero también hay que mirar hacia otras áreas del club. Se la pasan cambiando técnicos, pero falta ambición en los despachos para ganar la Champions y la Premier League". El contexto numérico le da sustento a su impotencia: los Diablos Rojos encadenan cinco partidos consecutivos sin conocer la victoria y navegan en una alarmante 13° posición en la Premier League, habiendo ganado un solo compromiso de seis jugados en el certamen local.

El sincericidio del defensor no cayó nada bien en el establishment del fútbol inglés. Históricos de la institución salieron en manada a cruzarlo en los estudios de televisión. El más contundente fue Wayne Rooney, quien calificó los dichos como una traición al grupo: "Fue demasiado lejos. Esos reclamos corresponden al ámbito interno y al entrenador; salir a hablar así en público es una falta de respeto total hacia sus propios compañeros". En una línea similar, Rio Ferdinand cuestionó su rendimiento técnico en los goles del rival asegurando que "se dejó intimidar físicamente y buscó el choque en lugar del balón".
Con el vestuario al borde de la fractura y la presión de la directiva en ascenso, Martínez se vio forzado a publicar un pronunciamiento en sus canales oficiales para mitigar el impacto: "Hablé desde el enojo y la frustración del momento. Mi objetivo sigue siendo el mismo desde el primer día: ganar, competir al máximo nivel y dejar la vida por este escudo. Sé que los futbolistas debemos rendir mejor, pero también necesitamos construir un equipo que esté a la altura de estas noches". El episodio deja en evidencia la cuerda floja sobre la que camina el gigante británico, donde el temperamento del central argentino desnudó grietas dirigenciales que ya resultan imposibles de disimular.

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