
En una noche adversa y cargada de tensión continental, Boca Juniors sufrió una dura caída 1-0 ante Vasco da Gama en el Estadio Alberto J. Armando (La Bombonera) por el encuentro de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana 2026. El elenco carioca capitalizó una de sus pocas aproximaciones claras en la primera mitad para marcar la diferencia a través de un cabezazo de Adson, mientras que el conjunto xeneize no logró quebrar el cerrojo defensivo adversario pese a contar con un futbolista de más durante casi media hora de juego.
El desarrollo del primer tramo exhibió paridad y disputa física constante, con un Boca que sintió la sensible ausencia en la gestación de Leandro Paredes, marginado por un desgarro muscular. A los 25 minutos de la etapa inicial, la visita aprovechó una desatención en la banda: Carlos Andrés Gómez desbordó por el costado derecho a espaldas de la última línea y envió un centro quirúrgico al corazón del área para que Adson, ganándole la posición a los defensores, metiera un frentazo inatajable contra el palo izquierdo y estableciera el 1-0. El tanto desacomodó el libreto xeneize, que intentó responder mediante empuje pero careció de precisión y claridad en los metros de definición para inquietar con peligro real al arco custodiado por el conjunto brasileño antes del descanso.

En el complemento, el trámite dio un giro favorable para Boca en el plano numérico. A los 19 minutos del segundo tiempo (64'), Carlos Andrés Gómez cometió una infracción técnica al demorar la reanudación de un tiro libre para el local. Tras recibir la tarjeta amarilla, el delantero colombiano protestó desmedidamente y empujó en reiteradas oportunidades al árbitro chileno Piero Maza, quien no dudó en exhibirle la segunda amonestación y la tarjeta roja directa, dejando a Vasco con diez jugadores. Con superioridad numérica y urgido por el resultado, el Xeneize volcó sus líneas al ataque, sumó delanteros y convirtió el desenlace en un asedio continuo sobre el área visitante. Sin embargo, la falta de serenidad en el pase final, las notables intervenciones de la zaga brasileña y el desperdicio de tres chances claras en el cierre le negaron el empate a los locales.
El pitazo final de Maza consumó una ventaja trascendental para Vasco da Gama, que definirá la llave con el respaldo de su público. La revancha se disputará el próximo martes 20 de octubre a las 21:30 en Brasil (con sede pendiente de confirmación oficial entre el Maracaná y São Januário). Para alcanzar la gran final de la Sudamericana, Boca estará obligado a imponerse por la mínima diferencia para forzar los penales o por dos o más goles para clasificar de manera directa en los 90 minutos.






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