La novela judicial y mediática de Facundo Moyano sumó un capítulo que ni el mejor guionista de televisión se hubiera animado a escribir. En las últimas horas, los abogados Alfredo Gascón y Miguel Molina presentaron su renuncia formal ante la fiscal Florencia Nocerez. ¿El motivo? "Desavenencias insalvables" en la estrategia para defender al dirigente sindical. En criollo: no se pusieron de acuerdo en cómo seguir el baile y prefirieron dar un paso al costado.
Moyano se encuentra imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género. La causa se inició tras un caótico episodio el pasado 4 de agosto en el barrio porteño de Belgrano, cuando su ahora exnovia, la influencer Candela Arizaga, salió corriendo de su departamento y fue auxiliada por la Policía de la Ciudad. El escándalo terminó con el exdiputado detenido durante casi 20 horas y con una orden de restricción de acercamiento de 300 metros.
De las idas y vueltas en la Justicia al "juego a dos puntas"
El portazo de los letrados llega justo en el momento más picante de la investigación. Irónicamente, una de las últimas movidas de la defensa había sido pedirle a la Justicia que revisara y levantara la perimetral, argumentando los principios de inocencia y proporcionalidad. La propia Candela Arizaga también había colaborado con la causa al ampliar su declaración, asegurar que no recordaba bien lo que pasó por un momento de confusión y negar haber sido víctima de violencia física. Sin embargo, la Fiscalía desconfió de este cambio de versión y decidió mantener la medida cautelar vigente.
Pero el verdadero incendio se desató fuera de los tribunales. Mientras la Justicia revisa las cámaras de seguridad de un hotel céntrico para determinar si Moyano violó la perimetral para verse con Candela, se filtró un audio feroz de la influencer. "Yo viéndome loca, pidiéndole a mi abogado que levante la perimetral... ¡y él tranquilito en el hotel llevándose minas y cagándome!", estalló Arizaga en una grabación que expuso la separación definitiva de la pareja.
Para colmo de males, al barro se sumó una tercera en discordia: Solana Sánchez, otra expareja del sindicalista. Lejos de calmar las aguas, Solana salió públicamente a confirmar las sospechas de Candela y disparó sin filtro: "Él jugaba a dos puntas, obviamente". Con las redes sociales ardientes, acusaciones cruzadas por camperas desaparecidas y sin abogados que le cuiden las espaldas, Facundo Moyano quedó en un escenario complicadísimo y ahora deberá salir a buscar contrarreloj quién se anime a tomar el fierro caliente de su defensa.