En una multitudinaria convocatoria frente al Monumento 20 de Febrero, Monseñor Mario Antonio Cargnello encabezó la renovación del Pacto de Fidelidad al Señor y la Virgen del Milagro con una homilía marcada por fuertes reclamos sociales y un llamado urgente a la pacificación. Durante su discurso, la máxima autoridad de la Iglesia salteña estableció tres tareas prioritarias para la comunidad, apuntando directamente contra los flagelos que golpean a la sociedad actual.
El tramo más severo de su alocución estuvo dirigido al avance de las drogas y el crimen organizado. “El narcotráfico es genocida”, sentenció de manera categórica el arzobispo, advirtiendo que esta problemática está haciendo estragos tanto en jóvenes como en niños. Asimismo, calificó la complicidad con este negocio ilegal como un "pecado gravísimo" y exhortó a la ciudadanía a no naturalizar la situación y a decir "basta" frente al sufrimiento de las familias afectadas.
Como parte de su llamado a trabajar por la justicia, Cargnello vinculó la renovación de la fe con el compromiso ético cotidiano, instando a erradicar la corrupción en todas sus formas. En ese contexto, criticó duramente la mentira, la difamación y la calumnia, señalando que estas prácticas corroen las relaciones humanas y terminan por "prostituir la economía y la política".
Para revertir este escenario de división, el arzobispo propuso construir un lenguaje basado en el respeto que actúe como "puente de reconciliación", recordando que "la agresión es signo de debilidad". Por último, defendió fuertemente el valor de la familia y la protección de la vida desde la concepción, concluyendo con un mensaje directo a la juventud para que pierda el miedo al amor verdadero y asuma el compromiso de construir el futuro de la patria.